¿Sabes qué es la espiral del silencio? Es una teoría de los años 70 propuesta por Elisabeth Noelle-Neumann que sostiene que la mayor parte de las personas tienen miedo al aislamiento por parte de la sociedad, y por ello se suman a la opinión mayoritaria, dejando de lado ciertos temas u opiniones por miedo al rechazo de la opinión pública. No decimos, ni muchísimo menos, que haya que temer a la opinión pública (sobre todo si no eres famoso) pero, si no quieres que la comunidad tuitera te rechace, hay ciertas cosas que no deberías hacer. En general, sé listo, ten un poquito de sentido común y no hagas en Twitter lo que no harías fuera.
- Insultar a los demás (tuiteros). Este punto no hay que explicarlo mucho, ¿no? Imagínate que estás en una reunión con tus amigos y llega alguien nuevo insultándoos a todos. ¿Os gustaría? ¿Volveríais a invitarle? Pues en Twitter pasa lo mismo. (Esto lo hizo Calamaro hace un tiempo, cuando llamó boludos a los tuiteros, y se ha ganado muchas enemistades).
- Hacerte el entendido. Si hay un tema que no dominas, no lo abordes, o, como mínimo, no te las des de listo. Siempre puede aparecer un verdadero experto en el tema y dejarte mal. Recuerda que en Twitter hay gente “observando” lo que escribes.
- Ser un cascarrabias. Es obvio que todos preferimos que nos hagan reír a que nos hagan llorar o enfadarnos. No se trata de convertirse en un ciberpayaso, pero sí conviene tener esta máxima presente e intentar robar sonrisas a tus followers. Por supuesto, de vez en cuando, podemos expresar nuestra indignación o malestar, pero que no se convierta en lo habitual. He aquí un ejemplo futbolístico de críticas fuera de lugar en Twitter.
- Negar hechos históricos. Vamos a ver. Si tienes extrañas teorías sobre el trascurso de la historia, guárdatelas para ti, y, si acaso, para tus amigos más cercanos. En un blog personal pueden tener cabida, pero en Twitter no. Ya sabéis lo que le pasó a Vigalondo por negar el holocausto judío…
- Hablar demasiado (en este caso, tuitear demasiado). No es recomendable por un motivo muy sencillo: llenas el time line de tus seguidores, les saturas, y seguramente, hartos de leer tus tweets, dejarán de seguirte. Intenta dejar un par de minutos entre tweets y no escribas más de 7 en una hora.
- Dar detalles muy personales. Según el tipo de cuenta que tengas (fines comerciales, personales, profesionales…) podrás dar más o menos datos de tu vida privada (siempre es recomendable un toque humano) pero en ningún caso debes sobrepasar el límite del decoro. Además, piensa que la mayoría de tus followers no son tus amigos: no les importa demasiado tu vida personal.
- Ser intolerante. Hombre, lo ideal es no serlo ni dentro ni fuera de las redes sociales, pero si sientes una manía irracional hacia un colectivo concreto o sufres de homofobia, xenofobia o cualquier otro mal discriminatorio, no esperes que la comunidad tuitera te respalde. Búscate otro sitio para compartir esas ideas o te puede pasar como a la nadadora Stephanie Rice, que perdió contratos por llamar maricas al equipo rival.
- Comprometerte a ti mismo. Es maravilloso tener alguna vía de escape donde poder expresar tu malestar hacia tu comunidad de vecinos o comentar lo mal que lo está haciendo tu empresa, pero antes de lanzarte a tuitearlo, piensa: ¿es este el mejor sitio? Por que puede que ese tweet llegue a sus oídos, y te despidan del trabajo o te miren mal en el ascensor. ¿Te compensa? (Desde funcionarios hasta obispos han perdido su trabajo por saltarse este punto).
- Tuitear borracho. Puede parecer obvio, pero resulta que el motivo del desafortunado tweet de Vigalondo fue el vino. Para no arrepentirte al día siguiente, lo mejor es que no escribas NADA mientras estés bajo los efectos del alcohol. Tampoco conviene ser demasiado impetuoso, es mucho mejor pensar antes de tuitear. Si tardas más de un minuto en decidir si tuitear algo o no, mejor no lo hagas. Por que puedes borrar tus tweets, pero sólo después de haber sido vistos por todos tus followers.
- Chatear a través de tweets. Siempre decimos que es muy importante interactuar a través de Twitter, pues es un medio social donde lo importante es la conversación, pero de ahí a mantener un diálogo con alguien a través de tweets hay un mundo. Las conversaciones no deben durar más de dos ó tres tweets, para todo lo demás, DM o chat de Facebook.
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Lo de Vigalondo ha sido un atropello. No gano nada por defenderle, pero ha sido defenestrado por hacer una broma de 140 caracteres. Tal vez su error fué no reaccionar a tiempo para detener el eco de periodistas que utilizan twitter como fuente, sino un cortapega de cualquier otro panfleto amarillista, y deshacerse en disculpas con los talibanes de la libertad. Me da pena pensar que El País hubiera lanzado un alegato defendiendo la libertad de expresión si el blog del cineasta se hubiera alojado en algún medio de la competencia. Porque así de triste es el panorama en este país.
Internet se escribe con tinta. Es cierto ayer, hoy y siempre. Buen listado!
Gracias por los comentarios chicos.
Para nada de acuerdo con tu post. Lo bueno de twitter es que puedes decir lo que te dé la real gana, hay libertad total, y al que le guste que lo lea, y al que no pues que no te siga. Nadie obliga a nadie a ser follower suyo.
Twitter es una herramienta libre y cada uno la usa como quiere. Digamos que estos consejos son tu forma de usarlo, pero no por ello son la forma adecuada para otra persona.
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