- Existen dos estructuras válidas para informar: una centrada en la persona y otra en la noticia.
- El uso de los pronombres varía drásticamente dependiendo de si se utiliza la preposición 'de' o 'sobre'.
- La construcción con preposición es la preferida en España, mientras que la directa predomina en América.
A veces nos liamos con el lenguaje y damos por hecho que escribir bien es algo que sale solo, pero la realidad es que dominar la sintaxis y la ortografía es fundamental para proyectar una imagen de profesionalidad. En el entorno laboral, un texto bien curado no solo facilita la comunicación, sino que nos hace parecer personas más serias y competentes, evitando que el interlocutor piense que somos descuidados.
Para lograr esa precisión, contamos con instituciones como la Real Academia Española (RAE) y la Fundéu, que se encargan de que el idioma no se desmorone y mantenga su unidad a pesar de las distancias geográficas. Un ejemplo clarísimo de estas dudas recurrentes es el uso del verbo informar, que según el Diccionario panhispánico de dudas, admite dos caminos distintos para decir lo mismo.
Las dos caras de la moneda al informar

Cuando queremos hacer saber algo a alguien, podemos elegir entre dos rutas. La primera consiste en informar a alguien de algo. En este modelo, que es el que más se escucha en la lengua culta de España (aunque también se use en América), lo que estamos comunicando va precedido por las preposiciones de o sobre. Por ejemplo, es totalmente correcto decir que un comité informará sobre los contratos o que alguien nos informó de que no había llegado el paquete.
Lo curioso aquí es el papel de los pronombres. En esta estructura, la persona que recibe la noticia actúa como complemento directo. Por eso, lo normal es usar lo, la, los o las. Si decimos «la informé lo antes posible», estamos siguiendo esta norma. Eso sí, si nos referimos a hombres, también se acepta el uso de le o les, como en la frase «le informaron de que no llegaría a tiempo», sin que esto sea un error.
La segunda opción es informar algo a alguien. Esta construcción es la reina absoluta en la mayor parte de América. Aquí, la noticia es la que funciona como complemento directo y, por lo tanto, no necesita ninguna preposición. Un ejemplo típico sería «informaré mi decisión hoy» o «informó la novedad a sus jefes».
En este segundo escenario, la persona que escucha la noticia pasa a ser el complemento indirecto. Por ende, los pronombres que debemos usar son le o les. Si además añadimos otro pronombre, el «le» se convierte en «se», como ocurre en la expresión «se lo informaron muy tarde». Mezclar estos dos sistemas es donde la mayoría de la gente mete la pata.
El debate sobre la ética y la responsabilidad informativa

Más allá de la gramática, el acto de informar conlleva una carga ética, especialmente en el periodismo. Existe un principio básico que dicta que todo hecho comprobado debe comunicarse, basándose en el derecho de los ciudadanos a saber la verdad. Sin embargo, en situaciones de crisis extrema, surge la duda de si es lícito aplicar un criterio de conveniencia y oportunidad para no generar un pánico innecesario.
En el día a día, todos filtramos la información según nuestra responsabilidad para evitar perjuicios. En la prensa, esto puede rozar la línea de la autocensura o la herejía periodística. Hay quien argumenta que transmitir noticias angustiosas que no aportan utilidad práctica solo sirve para aumentar el desaliento y la perturbación social, sin ayudar en nada a superar la crisis.
Hoy en día vivimos una especie de adicción a la inmediatez, pero se empieza a notar un cansancio. Mucha gente prefiere limitar su consumo de noticias a una sola vez al día para evitar el agobio de seguir la actualidad al minuto. Esto pone de relieve que el periodista tiene la enorme responsabilidad de decidir de qué y cómo informar, buscando un equilibrio entre la transparencia y la utilidad real de la información.
El papel de la RAE y la evolución del lenguaje
Para no perdernos en este caos lingüístico, la RAE sigue siendo la brújula principal desde su fundación en 1713. Su misión es velar por que el español no pierda su unidad esencial mientras se adapta a las necesidades actuales. Trabajan junto a la ASALE para coordinar la política lingüística en todo el mundo hispanohablante.
A pesar de que algunos critican a la Academia por ser cerrada con el lenguaje inclusivo o los modismos juveniles, han dado pasos hacia la modernidad con el Observatorio de Palabras. Este repositorio digital recoge neologismos, tecnicismos y regionalismos que aún no están en el diccionario oficial pero que la gente usa constantemente, permitiendo que la lengua siga evolucionando de forma controlada.
Para escribir correctamente, basta con comprender que el verbo informar admite dos estructuras: una con preposición (típica de España y centrada en la persona) y otra sin ella (predominante en América y centrada en el objeto), siendo vital respetar la concordancia de los pronombres según el modelo elegido para evitar errores de queísmo o dequeísmo.
